patrimonio

El mejor pintor claustral español

Fray Juan Ricci(Madrid, 1600- abadía de Montecassino, 1681), está considerado como el mejor pintor claustral español. Fué además, un teórico. Perteneció a una familia de pintores. Su padre, Antonio Ricci, vino desde Italia para decorar el Escorial. Su hermano, Francisco, fué pintor del rey en 1656. Debió educarse con su padre, y es discípulo de Maíno.

En 1627 abandona la corte y se hace benedictino. Realiza sus estudios de Teología en Irache y de Derecho en Salamanca. Todo ello le dotará de un auténtico conocimiento erudito que explotará en sus escritos sobre arte.

Conocedor de varias lenguas antiguas y modernas, reclamará, muy en la línea de la época, la liberalidad de la pintura, sobre todo en su tratado de La pintura sabia (1660-1662), dedicado a la duquesa de Béjar. Este texto sigue la tradición albertiana al requerir para el pintor el estudio de la geometría, la perspectiva y la anatomía, a la que suma el papel esencial de la pintura como divulgadora de la imagen religiosa, convirtiendo al pintor en un emulador del Deus pictor. Todo ello se acompaña de hermosos dibujos en los que hace patente, además, su conocimiento de la arquitectura.

En 1641, tras ser nombrado profesor de dibujo del príncipe Baltasar Carlos, se le aparta por motivos políticos. Desde entonces realizará varios periplos por monasterios castellanos de la orden, que combinará con estancias en Madrid. No deja de trabajar como pintor en todos ellos.

Ricci en San Millán

Trabaja en el monasterio de Yuso entre 1653 a 1656. Viene para pintar los ocho lienzos del retablo mayor de la iglesia. Destaca el motivo central: San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. Pinta además, otros lienzos para distintos retablos de la iglesia y cuatro retratos de reyes. Es el mayor conjunto conservado del artista.

Su pintura evoluciona muy poco, permaneciendo alejada de las novedades que se imponen en la corte o las que conocerá posteriormente en Italia. Aunque su pincelada es suelta y refleja una gran libertad de toque, lo más acertado de su obra es la gran severidad de los personajes de sus ciclos monásticos. A ello hay que añadir el excepcional retrato de fray Alonso de San Vítores del Museo de Burgos.

Monasterio de Suso

Monasterio de Yuso